Dra. Alma Lenz — Psiquiatra Online
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¿Coach, psicólogo, neurólogo o psiquiatra? ¿Cuál debo escoger y por qué?

La lluvia de frases que inunda la cabeza de alguien que ya sabe que sus emociones están desbordadas, o a quien ya le dijeron que su conducta está fuera de control, no es la excepción. Es la regla. Y lo peor: no sabe con quién ir.

"Lo que tengo es del cerebro, el médico del cerebro es el neurólogo." "Ir con psicólogo o psiquiatra, obvio no estoy loco." "El psicólogo me cobra por oírme hablar, mejor le cuento a mi amiga." "Psiquiatra ya es para cuando está uno muy, muy mal." "El coach está caro, pero lo que dice me resuena, aunque dicen que sirven un ratito y ya." "¿Cómo sé cuál coach es el bueno, si hay tantos?" "Las terapias psicológicas ni sirven, eso dice mi abuelo." "El trabajo duro es lo que saca de los problemas emocionales." "Si busco atención, soy débil." "Los psiquiatras solo dan pastillas, y esas pastillas me duermen, me atontan o me cambian la personalidad."

Uff. ¿En tu aguacero mental tuviste alguna de estas frases?

Lo que yo siempre he pensado es que la información da tranquilidad. Tranquilidad para tomar decisiones con conocimiento, en lugar de con miedo o con lo que dice el meme de la semana. Así que vamos a ver en qué se entrenó cada uno de los profesionales que ofrecen ayudarte, para que decidas con datos y no con aguacero.

¿En qué se entrenó cada uno?

Si sabes en qué se entrenaron, elegirás mejor. Si una luz de tu casa parpadea, no llamas al fontanero. Llamas al electricista, porque se entrenó para eso.

Coach

Un coach certificado se entrena, sobre todo, en cómo acompañar metas y objetivos, no en enfermedades. En mi experiencia de consulta, buena parte de la formación de coaching que veo circular está más orientada a construir marca personal y conseguir clientes (sí, clientes, no pacientes) que a fundamentos clínicos, y en ocasiones se mezcla con propuestas sin sustento científico. No es una regla general de la profesión, es lo que observo con frecuencia.

Lo que sí es una regla, y viene de la propia organización certificadora NBHWC, es que un coach de salud, por ese título, no diagnostica, no interpreta estudios, no prescribe ni retira medicamentos, y no da tratamiento psicológico. Límites del coaching de salud según NBHWC.

Es como tener a alguien echándote porras con frases motivacionales, pero sin entrenamiento clínico detrás. Útil para sostener una meta que ya decidiste con tu médico. No para descubrir qué tienes.

Licenciatura en Psicología: entre 3.5 y 5 años según la escuela, clases de lunes a viernes, varias horas diarias. En ese tiempo se entrena en psicología clínica, pero también en áreas como psicología laboral (perfiles de puesto) o clinimetría (tests vocacionales, de aptitudes, de inteligencia).

Evalúa, orienta y trata desde lo emocional y lo conductual, apoyado en distintos tipos de psicoterapia. Ya tiene pacientes, no clientes. Pero no estudió Medicina, así que no puede diferenciar por sí mismo si tu síntoma viene de tu cuerpo o de tu entorno. El ojo no ve lo que la mente no sabe.

Carrera de Medicina más especialidad médica: entre 4 y 5 años de universidad, con jornadas de lunes a sábado de más de 8 horas diarias. Después, 1 o 2 años de internado con guardias de hasta 36 o 48 horas continuas, un año de servicio social, y aprobar el ENARM (Examen Nacional de Aspirantes a Residencias Médicas), que cada año enfrenta a decenas de miles de médicos por una fracción de esas plazas. Al final, 4 años más de residencia hospitalaria.

Con toda esa formación médica encima, el neurólogo se enfoca en el cerebro y el sistema nervioso: epilepsia, Parkinson, migraña, neuralgias, esclerosis múltiple, tumores (que no opera; para eso está el neurocirujano). Su entrenamiento no se enfoca en emociones ni en conducta.

Psiquiatra

El camino hasta aquí es el mismo que el del neurólogo: Medicina, internado con guardias, servicio social, ENARM, cuatro años de residencia. La diferencia está en el enfoque de esos cuatro años: mientras el neurólogo se especializa en el funcionamiento físico del sistema nervioso, el psiquiatra se especializa en cómo esas mismas estructuras se relacionan con las emociones, el pensamiento y la conducta, y en cómo el resto del cuerpo influye en ellas.

El psiquiatra diagnostica y, cuando hace falta, puede indicar tratamiento con medicamentos. Pero llega a esa decisión después de investigar qué te pasa, no antes.

¿Y qué pasa cuando eliges mal?

Aquí es donde la teoría se vuelve consulta real. Algunos ejemplos que he visto:

Hipotiroidismo manejado durante décadas como ansiedad, sin diagnosticarlo ni tratarlo. Hipertensión que subía de dosis en dosis hasta que, al tratar la ansiedad de fondo, se pudo suspender el antihipertensivo sin que volvieran las bajadas de presión. Un niño con TDAH al que solo le medican el TDAH, sin ver que además está desarrollando una depresión por bullying escolar.

Ninguno de esos casos se resuelve solo con "echarle ganas", ni solo con terapia, ni solo con una pastilla para el síntoma más ruidoso. Se resuelven mirando al paciente completo: lo físico, lo emocional y lo que está viviendo, y viendo cómo se conecta todo eso entre sí.

Con esta información ya sabes quién es el fontanero y quién el electricista, para que la próxima vez que parpadee una luz sepas a quién llamar: si necesitas un test vocacional, un diagnóstico de tus movimientos, de tu conducta o tus emociones, o simplemente que alguien te confirme si esas levantadas de madrugada al baño son por algo médico o por ansiedad.

Seguro te quedan más preguntas. ¿Herbolaria? ¿Meditación? ¿Menopausia o ansiedad o depresión? Son temas que pienso abordar pronto en este blog.

Mientras tanto, si sientes que necesitas una evaluación de todo tú como ser humano, puedes agendarte conmigo en Doctoralia.

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